El Movimiento de Vida Independiente (MVI) es una forma de entender la discapacidad desde los derechos y la autonomía real. No habla de “apañarse sin ayuda”, sino de poder decidir: dónde vivir, cómo organizar tu día a día, qué apoyos necesitas y quién te los presta. En otras palabras, independencia como “control de la vida”.
Esta imagen resume el cambio de paradigma: del modelo rehabilitador e institucional (más paternalista) al modelo social, centrado en la participación en la comunidad y en la igualdad de oportunidades. Por eso aparece el lema “Nada sobre nosotros sin nosotros”: las políticas y servicios no deberían diseñarse sin la voz de quienes los viven.
También pone el foco en una herramienta clave: la asistencia personal. Frente a una mirada que reduce todo al “cuidado” y a la dependencia, la asistencia personal se entiende como una inversión en autonomía, libertad y proyecto de vida. En España, el movimiento se ha ido articulando en redes, espacios de apoyo mutuo y oficinas de vida independiente, y ha ido ganando reconocimiento en el marco legislativo y social.
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